12 de mayo de 2018

Tengo miedo...




"De lo que tengo miedo es de tu miedo."



Tiempo queriendo escribir y no sabia muy bien cómo vomitar todo lo que se me pasa por la cabeza. O tal vez vomitar todo lo que estoy sintiendo en tan poco tiempo.

Ahora mismo solo sé una cosa; y esa cosa es uno de mis mayores miedos.

Tengo miedo a empezar un nuevo día y encontrarme con lo que no quiero encontrarme.
Tengo miedo a que la oscuridad llegue a ti y no esté a tu lado.
Tengo miedo a cerrar los ojos en las noches por si será el último día que te vea.
Tengo miedo al sonido de las llamadas de mi móvil, al sonido de los WhatsApp...
Tengo miedo de olvidar tu voz, tu sonrisa...
Tengo miedo ha olvidar los buenos momentos compartidos.
Tengo miedo ha vivir una vida sin ti.
Tengo miedo de verte marchar.
Tengo miedo de que te marches sin saber lo que siento por ti.
Tengo miedo por ti, porque sé que no te quieres ir.
Tengo miedo... 



by Kinki Pulguita

20 de marzo de 2018

La vida es como una cámara






(Daireth Winehouse)


Tiempo sin escribir, o más bien sin publicar.
Muchas veces me pregunto ¿para qué escribir si nadie comenta nada? ¿Cómo saber si lo que escribo le llega a alguien o le importa a alguien?
Pero a veces, luego pienso, ¿qué más da que comenten? ¿Qué más da saber si lo que escribe lo llega a leer alguien? ¿Qué más da…?

¿Te sirve a ti lo que escribes? ¿Te sientes bien?
Pues entonces está bien hecho.

Hoy voy a escribir sobre alguien que sé que sí me lee.

Sí, sobre ti.

Hace dos días retomé el contacto con alguien que en su día fue importante para mí, o más bien yo para él.
Han pasado 5 años y me sigo acordando de ti, aunque no de la forma que a lo mejor él quisiera o quiso en su momento.

A pesar del tiempo pasado, la palabra GRACIAS se me queda corta para agradecerte todos esos buenos momentos que me hiciste pasar. Aunque sé que te hice daño. Y lo lamento.

Eres una bellísima persona y no te merecías ni te mereces que te hagan daño. Existe poca gente como tú en el mundo.

Como bien dice la imagen de hoy:

“La vida es como una cámara: sólo enfócate en lo que es importante, captura los buenos instantes, saca de lo negativo un aprendizaje revelado y si las cosas no salen como deseabas... intenta una nueva toma”

A pesar de lo mal que terminó la relación, del daño que nos hicimos inconscientemente, sólo enfoco en los buenos instantes que compartimos, y he revelado lo bueno del momento. Las sonrisas, las risas, las excursiones, los buenos piques…

Sé que soy una mala droga, pero ojalá no lo fuese, porque tener en la vida un amigo como tú es tener un tesoro.

Sólo te digo una cosa: no cambies nunca. Y si lo haces, que sea para ser mejor persona de lo que ya eres.

Una vez más, GRACIAS por hacer que en ese momento de sufrimiento existieran buenos momentos. Gracias por ver en mí una persona y no una loca enferma y sorda…



by Kinki Pulguita

31 de enero de 2018

Febrero




Y se acerca el mes de febrero.
ese mes en el que hace unos años alguien decidió que lo mejor era encerrarme entre cuatro paredes el tiempo necesario para vivir.

Vivir... o mejor dicho..."sobrevivir".

Desde ese mismo instante la llama de mi voz se apagó.
Y aunque mi corazón seguía latiendo, me adentré en un coma tan profundo que dejé de existir por días, semanas, meses... e incluso años.


by Kinki Pulguita

3 de septiembre de 2017

Hasta los huesos






"Deja de esperar que la vida sea fácil y esperar que alguien te salve. No todo tiene sentido. Pero eres fuerte. Si enfrentas los hechos difíciles, podrás tener una vida increible.·"


(To the bone)






Llevo tiempo queriendo escribir sobre esta película: "Hasta los huesos" (To the bone). Y la verdad es que no sé muy bien por qué no lo he hecho. 

Si soy sincera conmigo misma, creo que esta película ha hecho aflorar muchos sentimientos dentro de mí. Ha hecho que vengan recuerdos a mi mente y al mismo tiempo ha hecho que necesite recordar recuerdos que no sé muy bien dónde quedaron.

Esta película trata sobre la cruel vida de una joven con anorexia. Una joven que por momentos sentía que era yo.

Pasar por esta enfermedad, estar luchando contra ella y después ver esta película te hace ver cosas que lamentablemente has vivido y que algo impedía que viera. 

Dentro de mi cabeza hay un cúmulo de palabras que quieren salir, pero siento que están tan enredadas, que no hay nada coherente para escribir. Es un tema complicado.

Hay dolor, hay rabia, hay lastima, ira...hay miedo.

Quisiera coger ese manojo de palabras con mi mano, de sentimientos, de pensamientos, meterlas dentro de la pantalla y que de la nada, aparecieran lo que quiero plasmar.

Pasan los segundos, minutos y horas; nada consigue que salga de mí. 

Solo puedo limitarme a escribir una buena crítica de la película.

Después de estar años viviendo esta enfermedad, creo que plasma a la perfección lo difícil que es esta enfermedad. Que no es un capricho de niñas pequeñas. Que a cualquiera le puede afectar, no es una enfermedad de chicas. Es más, creo que las enfermedades no conocen los sexos, las razas, culturas, religiones... 
Hoy le ha tocado a esa persona, mañana le puede tocar aquella otra. Es lo único que sí conoce las enfermedades, porque afecta a las personas.
"Hasta los huesos" plasma la crueldad, la cara que nadie ve. La lucha contra un monstruo que se ha convertido en persona, la lucha contra ti misma. 
Cada persona es un mundo, no hay dos iguales y con la anorexia es igual. No todas las que tienen esta enfermedad son iguales, ni sienten ni piensan lo mismo. Cada persona con esta enfermedad es un mundo complicado, una lucha interna que se pelea en solitario.
Merece la pena verla e intentar sentirla.



by Kinki Pulguita

17 de julio de 2017

Por 13 razones








“A veces de noche, enciendo la luz para no ver mi propia oscuridad”

(Antonio Porchia)




Después de un tiempo sin escribir y no por falta de ganas, ahora sí que sí, lo necesito.

La verdad es que antes mis emociones y pensamientos iban y venían, me intentaba animar a escribir, pero ha sido un año de duro trabajo estudiando donde he olvidado algunas de mis aficiones como la de dedicarme un tiempo para escribir lo que siento o lo que pienso...

Ya finalizado el curso, quiero volver a retomar mi afición a escribir. Quizás esto haga que el rompecabezas que tengo dentro de mi cabeza se vaya montando y volver de nuevo por el buen camino.

De lo que necesito escribir ahora, es sobre la serie que se emitió en Netflix. Por 13 razones.
Una serie que sinceramente no esperaba que me dejase llorando recordando el dolor que sentí estando en el colegio.
Para quien no sepa de qué va esta serie, trata sobre el bullying que recibe día tras día una adolescente. Hasta que encuentra las razones por las que eso tiene que acabar.

Han pasado muchos años desde que yo dejé aquel colegio dónde todos y vuelvo a repetir TODOS han sido partícipes de mi sufrimiento diario.
Día tras día era el blanco de palizas psicológicas. Sí, psicológicas. Hay gente que opina que el bullying es solo cuando te pegan físicamente, cuando te dan palizas que te dejan medio muerto en el suelo…
El bullying abarca muchas cosas. Desprecios, burlas, golpes, insultos, rumores, palizas, acoso, risas a tu costa…incluso el silencio.
Cuando digo que todos han sido partícipes en ese sufrimiento, no digo que todos me hayan insultado, humillado o hecho lo que hicieron.
Yo los dividí en cuatro grupos:

1.   Los que “atacaban”
2.   Los que no atacaban, pero les reían todas las gracias a los atacantes.
3.   Los que no atacaban, no se reían, observaban, pero no decían nada ni hacían nada.
4.   Y por último y no menos importante. Los profesores que estaban al tanto de todo y no hacían NADA. Echaban la mirada a un lado y después te tachaban de loca.

Miedo, inseguridad, silencio, oscuridad, tristeza…

Fueron largos años de mucho sufrimiento, de llantos en soledad, de susurrar que todo acabase ya, en los que me encontraba sola junto a mi sombra.
Cada día me levantaba sin ganas de vivir, con ganas de acabar con todo, pedía una y otra vez que las palizas psicológicas acabasen y me pegasen físicamente, que me dieran palizas de verdad. Porque el dolor físico dura un instante, el dolor psicológico dura toda la vida…

Han pasado ya muchos años de esto, pero este año volví a retomar mis estudios y reconozco que el miedo volvió de tal forma que no quise darme a conocer.
Quería llegar allí donde iba a estudiar metida en mi coraza, envuelta mi muro y que nadie me tocara. Tenía tanto miedo, que durante un tiempo me ha costado mucho ver la realidad.
Una realidad asombrosa, brillante y lo más importante, llena de gente, personas a las que les daba igual mi pasado y solo querían conocer mi presente. He tenido la suerte de tener compañeras que me han tendido la mano, he tenido profesoras y profesores que me han ayudado en lo que he necesitado y por supuesto, una tutora en el que me ha ayudado a ver que la vida da más vueltas de lo que pensaba, que todos no son iguales y que tengo que celebrar cada alegría.

Como bien he dicho, han pasado muchos años y lo que antes deseaba, ya no lo deseo…
Los pensamientos que tenía antes hacia todos ellos eran de venganza. Deseaba con todas mis fuerzas que el futuro les fuera mal, que la oscuridad callera encima de sus cabezas y que sufrieran igual o más de lo que me hizo sufrir a mí.
Iban pasando los años y a veces me enfadaba porque veía que alguna de las vidas de aquellas personas les iba bien, eran felices y estaban teniendo una buena vida…
Ahora, después de ver la película pienso en aquellas personas o más bien, pienso en los hijos de algunos de aquellas personas.
Sé que algunos tienen pareja, otros han formado una familia y ya tienen hijos y otros están en camino…
Yo no sé si en algún momento de sus vidas han sido conscientes del sufrimiento que me causaron en sus años. Tampoco creo que sea el momento de decir:
 “¡Hola! ¿Te acuerdas de mí? Pues que sepas que me hiciste sufrir durante muchos años” 

¿De qué serviría?

Yo solo espero que todos aquellos que ya tienen hijas o hijos, o que los tienen en camino, no sufran nunca lo que me hicieron sufrir su madre o su padre a mí. Que puedan tener una vida normal sin que haya nadie detrás arruinándoles la vida, haciendo que se sientan tan miserables que se tengan que plantear si merece la pena vivir.
Y en el hipotético caso que pase eso, que hay alguien destrozándoles las vidas como me la destrozaron a mí, que haya alguien que valiente en abrir la boca y decir basta. Que las personas adultas que tienen que proteger, protejan de verdad, que no miren a otro lado y pisen más aun al inocente.
Porque ayer me tocó a mí, pero mañana le puede tocar a cualquiera y puede ser alguno de sus hijas o hijos…


by Kinki Pulguita

3 de marzo de 2017

365 días y empezamos de nuevo







“Cuando quiero llorar, no lloro y a veces, lloro sin querer.”
(Rubén Darío)


Hace tiempo que no escribo en esta fecha señalada. Pero hoy supongo que lo necesito.
Como digo siempre, se cierra un libro para empezar otro nuevo.

De nuevo la noria ha girado, 365 días han pasado y vuelvo a empezar un libro nuevo.
Cerramos un libro donde muchas cosas han pasado. Cosas buenas, cosas malas, días buenos, días malos, días no tan malos…
En este nuevo libro puedo recalcar algo bueno nada más empezarlo.
Con el inicio de un nuevo curso, he encontrado a gente maravillosa que me respeta como persona y no se deja influenciar por el qué dirán o por lo que aparento. Me topado con docentes maravillosos, que han consciente o inconscientemente han conseguido que perdiera el miedo a confiar en los docentes que este año tengo. Y más allá de los docentes en general, está una maravillosa tutora que respeta y se hace respetar y sobre todo, te trata como persona y ser humano que eres.
Gracias, gracias por enseñarme que no todos son iguales.

Pero no voy a mentir, este libro como todos los anteriores, empieza con lágrimas. Lágrimas que quizás inconscientemente he ido guardando y aguantando por algún motivo y que hoy una pequeña chispa ha hecho que explote y rompa a llorar.
Dormirse llorando y que mis sueños reflejen lo que realmente necesito.
Hoy supongo que necesitaba que me abrasen y me permitiesen llorar todo lo que necesitaba llorar. Pero sin embargo me despertado sola, en una oscura salita acurrucada en el sillón abrazando a la nada.

Hoy no quería llorar, pero como bien dice Rubén Darío, hoy lloro sin querer…


“Feliz” cumpleaños Pulguita.


by Kinki Pulguita

16 de febrero de 2017

Sonrisas











“Una sonrisa significa mucho. Enriquece a quien la recibe; sin empobrecer a quien la ofrece. Dura un segundo pero su recuerdo, a veces, nunca se borra.”

(Anonimo)



Como bien decía ayer, a veces puedes estar arriba y otras veces puedes estar abajo.

Hoy me sentido abajo, muy abajo.
Tan abajo que sentido la necesidad de permitirme desplomarme en el suelo y quedar tendida en un charco de lágrimas.
Cuando necesitas hablar pero no sabes con quién puedes hablar, pero a la vez sientes esa ambivalencia de querer pero no querer.
No sé si es el agobio, el cansancio, la falta de sueño o las necesidades que tengo o bien una  suma de todo. Me han hecho ver que no siempre tengo que colgar mi armadura, que en ocasiones siempre viene bien tenerla. Puede ser que no tu mejor armadura, pero si una que te proteja lo suficiente.

Hoy he sentido como mi alma se desquebrajaba y caía en mil y un pedazos. Pero al bajar la mirada al suelo, he encontrado la silueta de mi sombra. Totalmente inmóvil he fijado la mirada  en mi sombra. Una sombra que reflejaba un cuerpo entero, en pie, con todos sus miembros en su sitio. Mi cuerpo permanecía intacto.

Con el alma hecha pedazos he continuado mi camino dejando caer unas lágrimas por el camino. Mis ojos se desbordaron, no podían contener ya más lágrimas.
No pueden verme así, no quiero que me vean así y me detengo a secar mis lágrimas.

Uno….dos…. respira…traga saliva…inspira aire y aguanta…

Estoy tan ciega que no reparo a mirar que me detenido en un parque infantil donde un nene de color vestido de raperillo con su gorra de lado al estilo Will Smith en la serie “Príncipe de Bel Air” juega ajeno a las preocupaciones, al peligro que existe en el mundo…

Me quedo mirando fijamente como desborda alegría, naturalidad, inocencia, picardía…
Y en ese momento, levanta la cabeza desconectándolo de su mundo de fantasía y me responde con una amplia sonrisa. Es tan tierno, tan dulce, que por muy mal que me sienta es inevitable responderle con una sonrisa.

Una mujer le acompaña, su madre supongo y se me queda mirando fijamente con una sonría en la boca que me transmite una serenidad. Siento que su  sonrisa me dice “todo irá bien”. 

Continúa mirando como miro con ternura al pequeño raperillo experimentar en el parque intentando subir a un pequeño balancín.
Bajo la miranda con una media sonrisa, vuelvo la mirada y siento como mi yo interior se aproxima a recoger los trozos de mi alma desquebrajada.
Siento que no es el momento, que ahora mismo no puedo ponerme a reconstruir mi alma, así que guardo los trozos dentro de mí para que cuando sea el momento, empezar a ir pegando las piezas de mi alma para volver a construirla.


by Kinki Pulguita

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