3 de marzo de 2017

365 días y empezamos de nuevo







“Cuando quiero llorar, no lloro y a veces, lloro sin querer.”
(Rubén Darío)


Hace tiempo que no escribo en esta fecha señalada. Pero hoy supongo que lo necesito.
Como digo siempre, se cierra un libro para empezar otro nuevo.

De nuevo la noria ha girado, 365 días han pasado y vuelvo a empezar un libro nuevo.
Cerramos un libro donde muchas cosas han pasado. Cosas buenas, cosas malas, días buenos, días malos, días no tan malos…
En este nuevo libro puedo recalcar algo bueno nada más empezarlo.
Con el inicio de un nuevo curso, he encontrado a gente maravillosa que me respeta como persona y no se deja influenciar por el qué dirán o por lo que aparento. Me topado con docentes maravillosos, que han consciente o inconscientemente han conseguido que perdiera el miedo a confiar en los docentes que este año tengo. Y más allá de los docentes en general, está una maravillosa tutora que respeta y se hace respetar y sobre todo, te trata como persona y ser humano que eres.
Gracias, gracias por enseñarme que no todos son iguales.

Pero no voy a mentir, este libro como todos los anteriores, empieza con lágrimas. Lágrimas que quizás inconscientemente he ido guardando y aguantando por algún motivo y que hoy una pequeña chispa ha hecho que explote y rompa a llorar.
Dormirse llorando y que mis sueños reflejen lo que realmente necesito.
Hoy supongo que necesitaba que me abrasen y me permitiesen llorar todo lo que necesitaba llorar. Pero sin embargo me despertado sola, en una oscura salita acurrucada en el sillón abrazando a la nada.

Hoy no quería llorar, pero como bien dice Rubén Darío, hoy lloro sin querer…


“Feliz” cumpleaños Pulguita.


by Kinki Pulguita

16 de febrero de 2017

Sonrisas











“Una sonrisa significa mucho. Enriquece a quien la recibe; sin empobrecer a quien la ofrece. Dura un segundo pero su recuerdo, a veces, nunca se borra.”

(Anonimo)



Como bien decía ayer, a veces puedes estar arriba y otras veces puedes estar abajo.

Hoy me sentido abajo, muy abajo.
Tan abajo que sentido la necesidad de permitirme desplomarme en el suelo y quedar tendida en un charco de lágrimas.
Cuando necesitas hablar pero no sabes con quién puedes hablar, pero a la vez sientes esa ambivalencia de querer pero no querer.
No sé si es el agobio, el cansancio, la falta de sueño o las necesidades que tengo o bien una  suma de todo. Me han hecho ver que no siempre tengo que colgar mi armadura, que en ocasiones siempre viene bien tenerla. Puede ser que no tu mejor armadura, pero si una que te proteja lo suficiente.

Hoy he sentido como mi alma se desquebrajaba y caía en mil y un pedazos. Pero al bajar la mirada al suelo, he encontrado la silueta de mi sombra. Totalmente inmóvil he fijado la mirada  en mi sombra. Una sombra que reflejaba un cuerpo entero, en pie, con todos sus miembros en su sitio. Mi cuerpo permanecía intacto.

Con el alma hecha pedazos he continuado mi camino dejando caer unas lágrimas por el camino. Mis ojos se desbordaron, no podían contener ya más lágrimas.
No pueden verme así, no quiero que me vean así y me detengo a secar mis lágrimas.

Uno….dos…. respira…traga saliva…inspira aire y aguanta…

Estoy tan ciega que no reparo a mirar que me detenido en un parque infantil donde un nene de color vestido de raperillo con su gorra de lado al estilo Will Smith en la serie “Príncipe de Bel Air” juega ajeno a las preocupaciones, al peligro que existe en el mundo…

Me quedo mirando fijamente como desborda alegría, naturalidad, inocencia, picardía…
Y en ese momento, levanta la cabeza desconectándolo de su mundo de fantasía y me responde con una amplia sonrisa. Es tan tierno, tan dulce, que por muy mal que me sienta es inevitable responderle con una sonrisa.

Una mujer le acompaña, su madre supongo y se me queda mirando fijamente con una sonría en la boca que me transmite una serenidad. Siento que su  sonrisa me dice “todo irá bien”. 

Continúa mirando como miro con ternura al pequeño raperillo experimentar en el parque intentando subir a un pequeño balancín.
Bajo la miranda con una media sonrisa, vuelvo la mirada y siento como mi yo interior se aproxima a recoger los trozos de mi alma desquebrajada.
Siento que no es el momento, que ahora mismo no puedo ponerme a reconstruir mi alma, así que guardo los trozos dentro de mí para que cuando sea el momento, empezar a ir pegando las piezas de mi alma para volver a construirla.


by Kinki Pulguita

14 de febrero de 2017

Progresos







“Nadie puede usar la palabra progreso si no tiene un credo definido y un férreo código moral… Porque la misma palabra "progreso" indica una dirección; y en el mismo momento en que, por poco que sea, dudamos respecto a la dirección, pasamos a dudar en el mismo grado del progreso.”


(Gilbert Keith Chesterton)


Posiblemente no es el mejor momento para escribir, o tal vez sí, no lo sé.

Ahora mismo lo único que siento es que necesito una pequeña pausa de tanto trabajo y estudio. Pero solo una pequeña pausa, ya que mañana hay que continuar con la rutina y es día de examen.

Utilizo esta pausa para pensar un poco en el progreso, en mi progreso desde que empecé el curso. Un progreso que como bien dice mi terapeuta, hay días que subo un escalón, me quedo en ese escalón, luego subo dos escalones de golpe, para después bajar uno y cuando menos me lo espero de repente, bajo cuatro escalones. Luego vuelvo a subir uno y me mantengo...

Y así sucesivamente

Me dado cuenta que esto no se aplica solo en mi tratamiento. También existe en el progreso educativo y en el progreso de la vida.

Es curioso como desde que empecé el curso hasta ahora, mi progreso educativo y mi progreso de la vida han ido cogidos de la mano.
Es posible que mis calificaciones no estés siendo como yo esperaba. Pero también es verdad que tanto a nivel académico como a nivel personal, tiendo a ponerme metas tan altas, que no me doy cuenta que me perjudico a mi misma.
Siempre quiero más, necesito más. Porque quiero y necesito destacar. Lo más triste de todo es que puedo estar destacando en otras cosas, otras cualidades que no veo que están ahí y cuando alguien me felicita por ello, tiendo a restarle importancia.

Empecé el curso con mucho miedo. Miedo al profesorado, a los compañeros y compañeras, a un nuevo ambiente, a continuar siendo la enferma, la chica problemática…

Pero la vida me ha dado una gran lección: no todo tiene que ser igual.

No es ningún secreto que me sentido maltratada por muchos de los docentes que he tenido, ni tampoco lo es el ataque continuo de compañeros y compañeras. Ataque que deseaba que en algún momento fuese físico, porque el dolor físico desaparece de la noche a la mañana.

Levantarte cada mañana y vestirte con tu mejor coraza, mentalizarte una y otra vez que has de estar preparada para atacar ante cualquier ataque, que no puedes bajar la guardia, porque cuando menos te lo esperes la piedra ya te ha llegado y cuando te quieres dar cuenta, vuelves a estar herida.

Como bien he dicho, no todo tiene que ser igual.

Me encontrado con docentes magníficos, docentes que me tratan como lo que soy, una persona humana. La mayor sorpresa ha sido la aceptación del grupo de clase, el respeto, la humildad.
Es la primera vez que encuentro unos compañeros y compañeras que no ven la problemática que otros veían en mí, no ven una discapacidad en mí, no ven una diana en la frente y en la espalda a la que lanzar dardos puntiagudos y piedras…
Antes de cualquier cosa, ven una persona. O al menos, eso es lo que parece.

Ahora siento más seguridad en mí, ya no necesito ponerme mi mejor coraza cada mañana, ya no necesito atacar cuando me siento atacada o al menos, no siempre.
Quiero e intento disfrutar de lo que estoy estudiando, disfrutar de personas magníficas que he llegado a conocer y ellas conocerme a mí.
Y a pesar de los agobios, de la angustia de ese momento de caos, de las crisis de ansiedad, quiero y necesito continuar dando pasitos hacia adelante en mi progreso educativo y en mi progreso en la vida.

No quiero olvidarme de los logros que he conseguido en mi largo tratamiento.
Si luchas por la vida se puede vivir, se puede salir de una larga enfermedad.
Sé que habrá días malos, menos malos y muy malos. Pero empiezo a aprender que siempre siempre siempre, prevalecen los días buenos y sobre todo, los días muy buenos.
Y una vez más, me despido recordándome mi frase:


Seque viam lucis.


By Kinki Pulguita




29 de octubre de 2016

Caer




Hay momentos en la vida que no te das cuenta que puedes estar empezando a caer de nuevo.
No quedes suspendida en el espacio esperando a llegar a caer al fondo. Intenta agarrarte a la primera cuerda que veas.
No es malo empezar a caer, pero sí lo es si te permites caer hasta llegar de nuevo al fondo.
Intenta impulsarte, agarrate donde puedas y cuando ya te notes suficientemente sujeta, vuelve a subir sin soltar la cuerda.
Puedes permitirte estar suspendida, pero agarrada a esa cuerda. Incluso puedes permitirte enfadarte, pero no quedarte con el enfado.
Continua, avanza, sujetate y cuando estés sujeta, si no puedes avanzar pide ayuda.
Solo tienes que decir "necesito ayuda". No dejes que esto quede en tú mente, saca las palabras, saca el dolor, saca las lágrimas.
Y recuerda: "Seque viam lucis"


by Kinki Pulguita

18 de julio de 2016

Cansada








Hoy al leer un texto que ha escrito una chica en su Facebook y lo ha compartido con todos, me ha hecho pensar y animarme a escribir sobre este texto y sobre mi situación.
Hago un copia y pega de dicho texto, pero con derechos de autor. No voy a quitarle ese derecho a la chica y por supuesto pienso poner su nombre (o al menos el que aparece en Facebook) porque es su texto, es la creadora y se merece que se le nombre y existe los derechos de autor y ella lo es.
Así que tengo muy claro que no me voy a apropiar de este texto:

"Cansada de las barreras comunicativas que me impone la sociedad por ser una persona sorda. Cansada de tener que demostrar mi valía un día y otro también de forma vana. Cansada de llorar cada vez que me cierran sutilmente una puerta. Cansada de que me infravaloren sin darme una oportunidad de defenderme. Cansada de no tener ninguna credibilidad y me dejen de lado por no oír. Cansada de las palmadas de ánimo, pero vacías emocionalmente. Cansada de estar cansada.

Soy sorda, sí. Pero soy persona ante todo. Según las leyes, tengo mis propios derechos, pero todos ellos escritos en papel mojado. Cumplo con mis obligaciones, de eso no cabe duda. Estoy saturada de preámbulos, artículos, disposiciones, etc. que defienden mi derecho (el principal de todos) a una información y comunicación accesible en lengua de signos. Derecho que todos los días se va al carajo cuando me encuentro con personas discapacitadas social y emocionalmente.
Trabajo de orientadora laboral. He estudiado para ello, sí. Tengo experiencia avalada en este campo, sí. Nadie me ha regalado nada. He hecho todo lo que se me ha exigido y requerido para llegar a este nivel, al igual que el resto de personas que trabajan en el mismo gremio. Pero en el día a día mi calidad profesional está mermando, y paralelamente mi motivación y deseo de superación personal, debido a los oídos sordos que hace la institución pública responsable del servicio en el que trabajo. Los recortes presupuestarios están haciendo mucha mella en mi trabajo y, por ende, llevando mis derechos al paredón para fusilarlos. No tengo intérprete de lengua de signos para poder atender a las personas usuarias del servicio en el que trabajo. Ni para atender llamadas telefónicas. Ni para mantener reuniones con entidades externas. Ni para poder decir con orgullo que trabajo en igualdad de condiciones que el resto de mis compañeros y compañeras de profesión. Siento que no tengo dignidad laboral. Y hay días que hasta siento que no ha merecido la pena estudiar si todos los terrenos profesionales ya se me vedan automáticamente en el mismo momento en que presento mi certificado de discapacidad auditiva.
Eso duele, y mucho, pero rompe el corazón la incomprensión por parte de personas allegadas. Personas que bajan la cabeza, personas que miran hacia otro lado, personas que levantan los hombros cuando tocas el tema, cuando reconocen que no saben incluirte en una conversación familiar, de amigos/as, etc. Comprendo y respeto la “necesidad” que tenéis las personas oyentes por usar el teléfono en la oreja, y creo que ni hace falta explicar que eso para mí es inaccesible. Soy sorda, no oigo, y no hay nada más que decir. Tened eso en cuenta cuando vayáis a comunicaros conmigo. Mandadme un e-mail, un WhatsApp, un vídeo signado o con subtítulos; pero por favor, no me llaméis por teléfono y no me mandéis por WhatsApp voces grabadas ni vídeos sin subtítulos. Soy sorda pero, por favor, no me dejéis de lado, soy una persona ante todo, pero no soy menos que tú.
Cansada de estar cansada. De verdad."

(Texto escrito por: Kizkitza Velasco Arnaiz)

Si alguien quiere felicitarla por este texto y compartirlo, aquí os dejo su enlace de Facebook.

www.facebook.com/kizkitza/posts/10153544383071364


Pues bien, como bien he dicho, todo este texto es de esta chica y la verdad el sentimiento está ahí dentro.
Aunque por mi parte he de añadir algo y sobre todo recalcarlo.

Yo tengo una discapacidad auditiva sí, pero esto no me hace sentirme sorda. Y esto no quiere decir que infravalore a las personas que sí lo son o que sí lo sienten.
Pienso que todo no es blanco o negro. Me explico.
Creo que mucha gente e incluso hace un tiempo yo misma llegué a pensar que por el hecho de no oír bien era sorda. Quiero poder expresarme y explicarme bien para que no hayan mal entendidos.
Yo desde que nací hasta la edad de 12 años si no me equivoco nunca he llevado audífono ni nada que me ayudase a oír y escuchar mejor, pero sí oía (y oigo). Cuando digo que oía no significa que me tenían que gritar para que yo pudiera escuchar.
Como bien he dicho, a la edad de 12 años más o menos se me pone mi primer audífono, en el que sí noté diferencia puesto que oía "mejor", o lo que yo digo llegaba a entender mejor las palabras.
En ese momento, la tecnología no estaba tan avanzada como ahora y para mí ese audífono fue una perdición más. Ya que se me catalogó como SORDA por llevar un audífono.
Porqué digo que el audífono fue mi perdición. Para explicarme bien, aquel audífono actuaba como un micrófono abierto, captaba todos los ruidos y sonidos a la vez. Por lo que el final era una mezcla de ruidos casi sin sentido y un dolor de cabeza diario. En poco tiempo desistí y entre insultos, burlas y el mal sentimiento que tenía yo por ver que hasta el audífono no me era de mucha ayuda, dejé de usarlo, por lo que tenía que esforzarme en entender mejor, porque oír, oía.

Ahora yo os pongo un ejemplo, que fue el mismo que le puse a una amiga en su momento cuando tuvimos una gran discusión y me acusó de ser sorda porque quería y no oía porque no quería...
Un tú a tú con una persona, ya no estoy diciendo seguir una clase, una conversación de un grupo de personas. Estoy hablando de un cara a cara con solo una persona. Para empezar, si esa persona no vocaliza y encima habla rápido (esto sería lo más parecido) "Holaquétalcómoestásyobienteapetecequeestefindesemanavayamosdecompras..."  Intenta decir todo esto como ejemplo, rápido y sin vocalizar y casi por decir sin respirar. ¿Qué pasa? Pues que por ejemplo, en mi situación, yo he oído todo lo que has dicho, pero me quedado, he escuchado, he entendido por poner un ejemplo "Hola y compras" ¿Esto quiere decir que soy sorda?
Te he oído, te he escuchado, pero no te he entendido ¿quiere decir que soy sorda? ¿quiere decir que no oigo porque quiero? Con el audífono seguiría escuchando lo mismo, pero un poco más alto, seguiría oyendo lo mismo, pero un poco más alto y seguiría oyendo lo mismo, pero un poco más alto...
Esto mismo se lo expliqué en su momento a una persona oyente, que aún explicándoselo en un cara a cara no entendió y siguió acusándome de no querer oír porque no llevaba el audífono. En esa misma discusión, estaba otra amiga escuchando, oyendo y ENTENDIENDO la situación. Resultaba que ella sí es OYENTE y estaba entendiendo lo que yo quería explicar ¿Quiere decir eso que ella que es oyente también es sorda porque no ha entendido lo que has dicho?
Resulta que explicándolo de esta manera, algunas personas entendían lo que yo quería decir y otras no, simplemente me catalogaban como sorda. Si no lo has entendido, eres sorda.
Con el paso del tiempo, la tecnología ha avanzado mucho y después de mucho tiempo vuelvo a intentar ponerme audífonos, pero esta vez nuevos, de tecnología avanzada. Una diferencia abismal.
Con estos oigo, escucho y entiendo. No es un micrófono abierto. Este regula los sonidos de forma que lo que es ruido lo aísla de forma que se oye menos y oyes el verdadero sonido, ayudándome a entender lo que se habla. Esto no quiere decir que si me los pongo y me encuentro de nuevo con el ejemplo de antes, mis súper audífonos de nueva tecnología haga que entienda lo que dices, seguiré oyendo lo mismo, pero mejor y sin ruidos al mismo nivel que el sonido.

Hoy en día a mis 28 años uso audífonos para desenvolverme mejor, para oír mejor, escuchar mejor y entender mejor. Pero cuando me quito los audífonos, yo sigo oyendo, escuchando y entendiendo, pero menos, sobre todo entendiendo menos.
Os pongo otro ejemplo, que así me ayudaron a entender mi situación.
¿Quién no ha oído o leído el concepto de "ojo vago"?  ¿Cuántas personas te dicen que ellos ven bien a pesar de tener miopía? Hay personas que tienen miopía y no llevan gafas y ven "bien" y a lo mejor llegas tú y llevas gafas y puedes tener menos miopía que esa persona y quitarte las gafas y ves mal. ¿Eso por qué? Porque la vista se acostumbra a ver de ese modo sin ayuda. El oído es igual.
Yo a día de hoy, cuando me quito los audífonos y parece que oigo menos de lo que realmente es y es porque el oído se ha vuelto vago y sin audífonos oigo menos de lo que parece (no porque lo diga yo, dicho por mi especialista)

Aquí está el "dilema", como bien he dicho, es o todo o nada, así que en este caso sería ¿SORDA u OYENTE? ¿Qué soy? ¿Cómo debería sentirme?
Mucha gente me dice que sorda. Ahora voy a poner otro ejemplo, que mucha gente puede entender, ya que es algo más común. He dicho que la situación, es todo o nada.
¿Llevas gafas? ¿Sí? ¿Entonces eres ciego/a.? ¿Qué es una persona que lleva gafas? ¿Ciego o vidente? ¿Cómo deberías sentirte?

No sé si con esto me explico un poco.

Yo, desde mi punto de vista. No se es todo o nada.
Yo no me siento una persona sorda. Pero sí me siento identificada con muchos sentimientos que tienen y escriben algunas personas sordas.
Creo que y me siento una persona oyente, pero soy muy consciente que necesito un empujón (mis audífonos) para oír y escuchar mejor. ¿Quiere decir eso que soy sorda? Y una pregunta que me hago muy a menudo ¿tengo que sentirme sorda? ¿tengo que sentirme mal por no sentirme sorda?

Que no me sienta sorda no significa que menosprecie e infravalore a las personas sordas. Es más, tenía una amiga, que creo que ella sí se siente sorda (no voy a decir al 100% que sí y luego poner palabras y sentimiento donde no se han dicho) lleva audífono para oír mejor, escuchar mejor y entender mejor, creo que esa persona sí se siente sorda y no creo que sea menos lista que yo, menos persona que yo... al contrario. Soy consciente que ella ha llegado muy alto, más alto que yo.
Tiene una carrera, tiene un trabajo que le llena, para mi, a pesar de no tener contacto ya con ella, la considero una persona muy culta, inteligente, sabia, lista... no creo que sea menos que yo por yo sentirme oyente.
La chica que ha escrito el texto, ella es sorda (creo) y por lo que veo tiene una carrera, no la conozco, pero no creo que sea inferior a mi por ser o sentirse sorda...

Ella dice que no se le puede llamar telefónicamente porque no oye y no podría escucharte, a mí sí que se me puede llamar porque sí escucho (sin los audífonos).
¿Soy mejor que ella por poder escuchar telefónicamente? NO, NO y NO.

¿Ser una persona con DISCAPACIDAD AUDITIVA quiere decir que sí o sí soy sorda?

El primer texto que publiqué hace tiempo, que escribió otra chica (Anuska sin mas, os lo vuelvo a pegar para no tener que retroceder)


"Para entenderme, no basta imaginarse estar sordo, sino el "ser" sordo, quiero decir, sentir que perteneces al mundo del silencio, el sitio donde puedes ser tú mismo, donde puedes expresarte sin precauciones.


Para comprenderme, debes haber pasado por estas situaciones que te hacen sentir ridícula, vergüenza, o peor, la impotencia. Pero que al final te acostumbras porque siempre sucede, porque son situaciones que pasan en cualquier día.

Sentirte ridícula es cuando lees mal los labios de alguien y quieras decir algo al respecto, este se ría de tu malentendido. Será una tontería para ti, pero cuando eres sordo no te hará gracia.

Sentir la vergüenza es cuando interpretas mal el tema que estaban hablando y quieren saber tu opinión al respecto, y resulta que lo que dices no tiene nada que ver con lo que estaban hablando.
(...muchas veces deseé que la tierra me tragase...)

Sentirse inútil es cuando pase algún accidente de tráfico y no hay nadie alrededor, solamente estas tú y tienes que llamar a la ambulancia pero no puedes porque al teléfono no puedes oír, aunque sí puedas hablar. Se puede intentar hablar pero siempre te quedas con la duda de sí te han oído o no, y te sientas impotente porque no sabes que hacer para pedir ayuda.

Sentirte discriminada cuando estés con tus amigos, todos oyentes, y de repente hablan algo interesante y se ríen mucho, pero tú no te has enterado porque no puedes leer los labios a todos y por eso te pierdes, por lo que le preguntas a un amigo o amiga que si te podría explicar de que hablaban y te digan "es una tontería, luego te cuento" al final, o nunca te cuenta o te lo cuenta súper resumido y no es lo mismo.

Sentirse la impotencia de sentir a gusto con la gente oyente (sean amigos o conocidos) porque un día estéis viendo una película en la que hablan tonterías, que les hace reír a esa gente y tú, a la fuerza, tengas que sonreír o reír falsamente para no hacerse notar que no te has enterado de nada porque no hayan subtítulos.


Para poneros en el lugar de un sordo o sorda, no sirve sólo decir "lo comprendo" o "me lo imagino" porque esto no es suficiente. Porque la vida de un sordo puede ser la misma que la tuya y al mismo tiempo ser muy distinta. Para saber y conocer lo que se siente un sordo deberíais poneros en su lugar, conocer su mundo, hablar como un sordo, expresar con gestos, y por encima de todo, sentirte que la lengua de los sordos es un idioma más y puede ser muy bella...
...y no decir solamente "lo comprendo" para que luego hagáis lo mismo que un ignorante."

Entiendo a  Kizkitza y entiendo a Anuska y no es algo que diga de boquilla, de decir, yo lo entiendo y se deja pasar...
Las entiendo porque a pesar de no considerarme sorda (porque no creo que tenga que ser tan radical de o lo eres o no lo eres) he pasado por algunas situaciones, sobre todo en el texto de Anuska.

Yo por ejemplo estoy cansada de tener que explicar que soy, de escuchar estupideces como "¿pero tú no eras sorda? ¿cómo oyes?" cuando me ven sin audífonos...

¿Por qué tiene que ser o eres sordo o no lo eres?

Yo tengo muy claro y soy muy consciente que necesito la ayuda, un empujón, para oír mejor y entender mejor. Pero yo oigo sin audífonos, puedo atender el teléfono sin audífonos, puedo ponerme unos auriculares y escuchar música sin tener que ponerme el volumen al máximo... ¿qué tengo que decir? ¿qué explicación debo dar?

Yo, con 28 años, estoy cansada de dar explicaciones de lo que soy o no soy, de cómo oigo o dejo de oír, de porqué sé Lengua de signos o no, porqué la uso o no...

En el caso de Kizkitza, Anuska, mi antigua amiga, de amigos oyentes y en el mío, antes de ser SORDO u OYENTE, lo que somos señoras y señores, somos PERSONAS.

PERSONAS que tienen sentimientos, que tienen una vida, que quieren tener una vida digna, que tienen derechos y obligaciones... y todo esto, va por encima de ser sorda u oyente.

Y ahora, si quiere la sociedad, que me siga preguntando que soy, que me sigan diciéndome cómo me tengo que sentir y preguntándome y juzgándome por sentirme como me siento...




P.D Gracias Kizkitza por hacerme pensar y hacerme escribir.




by Kinki Pulguita 



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