5 de diciembre de 2008

Dulce Inocencia


Dulces palabras de una madre a sus hijos...



En vuestros hermosos rostros y lindas manos,
En esa mirada pícara y sincera
Habita la maravillosa genial inocencia
De vuestras vidas que la magia esperan.


Un regalo de Dios llegó a mi vida,
Deseo de amor convertido en realidad.
Mi vida con vosotros es plena
Y cada día es un hermoso despertar.


Hijos de mi vientre nacidos,
Llenando de risas y amor mi vida,
Enmarcando con vuestra inocencia
Mi sentir, mis ojos, curando mis heridas.


Sois la luna que ilumina mis noches,
El río de vida que hace circular mi sangre
Las estrellas que iluminan mi camino
Llenándolo de rosas en hermoso enjambre.


Nunca perdáis la inocencia ni la sonrisa,
Que este loco mundo no os contamine jamás.
Que si de mí depende que eso no suceda
Con mis estrellas haré vuestros sueños realidad.









Dulce carta que le escribe una madre a sus hijos aun pequeños...

Quien deseara volver atrás, volver a esa dulce inocencia, donde lo único que te importa en ese momento es si mamá te a dado ese beso de buenas noches, si papá te traerá un regalo al llegar del trabajo, te comes esa pequeña cabecita intentando adivinar como un hombre gordo y viejo cabe esa noche por la chimenea para dejarte los regalos que escribiste en una hoja de papel y que nunca llegaste a enviar, y te preguntas cómo supo lo que queria si no llegaste a mandar la carta, o como tres reyes andan por el mundo en camello si ahora hay otros medios y más rapidos...

Son pequeñas cosas que pierdes al perder la inocencia...
Al perder tu niñez...
Ojala todos pudieramos cerrar los ojos y estar ahi, en ese momento, en nuestra infancia...





by Kinki Pulguita

2 comentarios:

viento_blanco dijo...

Las madres... Aquellas que siempre estarán a nuestro lado!=)
No hay que perder la inocéncia! A veces hay que ver el mundo desde una prespectiva más inocénte, ya que, con el paso del tiempo, la vida pesa!
o eso nos hacen creer!

cuiidaate :)

fsakura dijo...

Hola, Pulguita:
Yo creo que aunque nos hagamos mayores debemos intentar no perder nuestras antiguas ilusiones. Aunque sepamos muchas más cosas, ¡mantengamos aquella inocencia primera, tan llena de sueños bonitos!
Como ya te he deseado en mi blog, ¡ojalá que puedas curarte pronto de tus problemas con la vista!

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